
Orígenes: Dónde se inventó realmente el fútbol
Inglaterra codificó el fútbol en 1863. Pero jugadores chinos ya golpeaban un balón de cuero a través de una red de seda dos mil años antes de que existiera la Football Association. La verdadera historia del fútbol es más antigua, más extraña y bastante menos británica de lo que el relato popular admite.
La historia popular otorga a Inglaterra todo el mérito. En 1863 se fundó en Londres la Football Association, se escribieron las Reglas del Juego y nació el deporte más popular del mundo. Es un mito fundacional muy satisfactorio para un país que exportó tanto el juego como la palabra que lo designa a casi todo el mundo.
El problema es que alguien en la China de la dinastía Han ya golpeaba un balón de cuero relleno a través de una red al menos dos mil años antes de que existiera la Football Association, y la evidencia física y textual de ello es considerablemente más sólida que la anécdota de un caballero victoriano que decidió que transportar el balón con las manos era una falta de deportividad.
Rastrear los orígenes del fútbol exige separar tres cosas distintas que se confunden con facilidad: el acto de dar una patada a un balón, lo suficientemente antiguo como para que no tenga origen rastreable; un juego de pelota estructurado con los pies, que aparece en múltiples culturas antiguas; y las reglas específicas que definen el fútbol de asociación moderno, que son británicas y pertenecen a 1863. Cada una de esas tres cosas tiene una respuesta diferente a la pregunta «¿quién lo inventó?».
El cuju: el caso documentado más antiguo
El juego chino del cuju —cuyo nombre se traduce aproximadamente como «dar una patada al balón»— aparece en fuentes escritas chinas desde al menos el siglo III a. C. El Zhan Guo Ce, una recopilación de textos que recoge hechos y estrategias del período de los Reinos Combatientes (475-221 a. C.), describe el cuju como una actividad popular en el estado de Qi. El historiador Sima Qian, que escribió hacia el año 100 a. C. en sus monumentales Memorias históricas, menciona el cuju de pasada como un entretenimiento familiar para sus lectores.
La evidencia física más antigua es más ambigua, como ocurre con cualquier juego practicado con materiales orgánicos sobre tierra apisonada. Pero en la dinastía Han (206 a. C. - 220 d. C.) el cuju estaba ya lo suficientemente institucionalizado como para aparecer en los manuales militares imperiales. El emperador Han Wudi, que reinó entre el 141 y el 87 a. C., era presuntamente un entusiasta del juego. Se empleaba para entrenar a los soldados en el movimiento de pies y la coordinación, lo que constituye el primer caso documentado de uso del fútbol para el acondicionamiento atlético.
El balón era de cuero, relleno de pelo y plumas en sus formas más antiguas y, más tarde, inflado con una vejiga animal para conseguir un bote más uniforme. La portería en las versiones primitivas era un agujero en una red de tela o una abertura entre postes. En la dinastía Tang (618-907 d. C.) y especialmente en la Song (960-1279 d. C.), el cuju se había convertido en un deporte público sofisticado con jugadores profesionales, competiciones femeninas y equipos de hasta dieciséis integrantes que disputaban partidos en un campo delimitado con una portería de red sobre armazón de bambú.
El cuju de la dinastía Song se asemeja al fútbol moderno en varios aspectos estructurales: dos bandos enfrentados, un área de juego definida, una portería con red y la prohibición de usar las manos durante el juego normal. Las diferencias también son significativas: no había regla de fuera de juego, el juego era menos violento que las formas medievales europeas y el sistema de puntuación competitivo difería del moderno. Pero si se busca el momento en que los seres humanos organizaron por primera vez la idea básica del fútbol como deporte colectivo, las competiciones de cuju de la Song durante los siglos X al XIII son un candidato más defendible que cualquier cosa que ocurriera en Inglaterra hasta mucho más tarde.
La FIFA, el organismo internacional que rige el fútbol, reconoció formalmente el cuju como el precursor más antiguo conocido del juego moderno en 2004.
Otros juegos de pelota antiguos
El cuju no es el único juego de pelota antiguo practicado con los pies, y los demás complican cualquier relato de origen único.
El juego japonés del kemari, mencionado por primera vez en los registros de la corte japonesa en el año 644 d. C. en el Nihon Shoki, fue casi con certeza importado de China a través de Corea. El kemari es cooperativo y no competitivo: los jugadores se colocan en círculo e intentan mantener un balón de cuero en el aire sin que toque el suelo, utilizando los pies, las rodillas y otras partes del cuerpo excepto las manos y los brazos. Era un pasatiempo aristocrático y religioso más que un deporte, y su objetivo —mantener el balón en el aire en lugar de meterlo en una red— lo convierte en primo del fútbol, no en precursor.
El juego griego antiguo de la episkyros y el romano del harpastum se citan a veces en las historias del fútbol. La episkyros era un juego de manos con elementos de lucha, practicado con un balón pequeño y duro, y se parecía más al rugby que al fútbol de asociación. El harpastum, que los soldados romanos practicaban para mantenerse en forma durante las campañas, también implicaba más manejo y forcejeo que patadas. Ninguno de los dos generó una tradición de reglas que conecte directamente con el deporte moderno.
El juego de pelota mesoamericano, practicado desde al menos el año 1600 a. C. en lo que hoy es México y América Central, utilizaba un balón sólido de caucho y tenía aros de piedra como porterías. Los jugadores golpeaban el balón con las caderas, las nalgas y los muslos —no con los pies—, lo que lo distingue técnicamente de cualquier forma de fútbol, aunque era indiscutiblemente un deporte competitivo de pelota sofisticado con una enorme importancia cultural.
La respuesta honesta es que los seres humanos practiquen juegos de pelota competitivos con los pies no es un invento culturalmente específico. Es algo que los humanos hacen. La invención no es dar una patada a un balón, sino ponerse de acuerdo sobre qué reglas convierten el pataleo en un juego que vale la pena ver.
El fútbol medieval europeo: la versión sin normas
Los juegos de pelota que se desarrollaron en la Europa medieval a partir aproximadamente del siglo XI en adelante no eran deporte organizado. Eran caos organizado. Lo que las fuentes inglesas denominan «fútbol popular» o, para los juegos del martes de carnaval que todavía se celebran en algunas ciudades inglesas, «fútbol de multitudes», enfrentaba a aldeas enteras contra aldeas enteras: el balón era cualquier tipo de vejiga inflada, el objetivo era llevar el balón a un punto designado en el territorio del equipo rival y las reglas —las que hubiera— prohibían principalmente matar.
La primera prohibición documentada del fútbol en Inglaterra data de 1314, cuando Eduardo II publicó una proclama que lo prohibía en Londres por el desorden, los daños materiales y las lesiones ocasionales que causaba. El Parlamento escocés promulgó una legislación similar en 1424. Estas prohibiciones se ignoraron con notable consistencia. El fútbol en la Europa medieval y de la Edad Moderna no era un juego del que la buena sociedad aprobara. Era un juego que la gente practicaba de todas formas.
Lo interesante del fútbol de multitudes no es su violencia, sino su persistencia. A pesar de las repetidas prohibiciones legales y el desprecio de la mayoría de los comentaristas ilustrados, sus variantes sobrevivieron en ciudades de mercado inglesas desde el siglo XIII hasta el XIX, cuando el sistema de internados públicos británico terminó por formalizar el juego.
La codificación británica
En el siglo XIX, los internados ingleses transformaron el fútbol de multitudes en algo que se podía enseñar y presenciar. El proceso fue largo, controvertido y produjo múltiples códigos en competencia. El Colegio Eton tenía sus propias reglas. La Escuela de Rugby tenía las suyas, en las que la tradición de los alumnos de coger el balón y correr con él se consideraba legítima. Harrow, Shrewsbury y Winchester jugaban todos variantes diferentes.
El primer intento serio de establecer un código unificado llegó con las Reglas de Cambridge de 1848, elaboradas por representantes de varios colegios reunidos en la Universidad de Cambridge. Estas reglas permitían cierto manejo del balón pero prohibían las zancadillas, los tropiezos y el juego de carrera que prefería la Escuela de Rugby. El Sheffield FC, fundado en 1857 y generalmente reconocido como el club de fútbol superviviente más antiguo del mundo, desarrolló sus propias Reglas de Sheffield, que diferían de nuevo en varios puntos.
El momento decisivo llegó el 26 de octubre de 1863, cuando representantes de once clubes londinenses se reunieron en la Freemasons' Tavern de Great Queen Street y fundaron la Football Association. Las Reglas del Juego resultantes, finalizadas a lo largo de varias reuniones aquel otoño, establecieron dos prohibiciones definitivas: los jugadores no podían correr con el balón en las manos ni podían hacer zancadillas u hostigar a los contrarios.
Los clubes que se opusieron a estas prohibiciones, en particular la del juego de carrera, se separaron y acabaron formando la Rugby Football Union. Los que las aceptaron habían creado el fútbol de asociación. La palabra «soccer» —argot británico para «assoc.» con el característico sufijo victoriano «-er»— se convirtió en el nombre informal del nuevo juego a los pocos años de su fundación.
Lo que se recordó, lo que se olvidó
La brecha entre la historia popular y el registro documental sigue un patrón común a los mitos fundacionales: lo que se formalizó y se exportó pasó a ser lo que se «inventó», y lo que lo precedió se convirtió en una curiosidad.
El cuju aparece en la historia oficial de la FIFA porque suficientes historiadores chinos presionaron para que se incluyera. El kemari es una nota al pie en la mayoría de los relatos en lengua inglesa. El juego de pelota mesoamericano lo estudian extensamente los arqueólogos, pero rara vez se menciona en las historias del fútbol. Las Reglas de Cambridge de 1848 reciben menos reconocimiento que la Football Association de 1863, aunque la reunión de Cambridge fue posiblemente más decisiva para establecer la regla de no uso de las manos.
La secuencia real es esta: los seres humanos han estado golpeando objetos esféricos con fines competitivos desde antes de que exista ningún registro escrito superviviente. Culturas chinas y posiblemente otras antiguas desarrollaron versiones estructuradas de esto en deportes de pelota organizados mucho antes de la era cristiana. Los europeos medievales practicaron durante siglos una versión violenta y sin normas. Los colegiales británicos del siglo XIX formalizaron las reglas específicas que definen el fútbol de asociación moderno. La Football Association de 1863 creó el marco institucional que permitió que el juego codificado se extendiera por todo el mundo.
Lo que dio el fútbol a Inglaterra no fue la idea. Fue el contrato: un conjunto de reglas acordadas que hacían el juego igual en todas partes, de modo que un equipo de una ciudad pudiera enfrentarse a otro de otra ciudad sin media hora de discusión sobre qué versión estaban jugando.
Es una aportación más acotada y precisa que inventar un deporte. Y también, dado lo que ocurrió después con el fútbol mundial, no es una aportación menor.
Respuestas rápidas
Preguntas frecuentes sobre este tema
¿Dónde se inventó el fútbol originalmente?
Versiones del juego existieron de forma independiente en múltiples culturas, pero el juego de pelota con los pies y una portería real más antiguo que se ha documentado es el cuju, de la antigua China. Las fuentes escritas sitúan el cuju en China desde al menos los siglos III o II a. C., y la FIFA lo ha reconocido oficialmente como el precursor más antiguo conocido del fútbol moderno.
¿Qué es el cuju?
El cuju (también escrito 'tsu' chu') era un juego chino que se practicaba con un balón redondo de cuero relleno de pelo. Las versiones más antiguas consistían en golpear el balón contra un blanco o por encima de una red tendida entre postes. En la dinastía Song (960-1279 d. C.) había evolucionado hasta convertirse en un deporte competitivo con dos equipos, un campo delimitado y una portería formada por una red sobre un armazón de bambú. El nombre significa aproximadamente 'dar una patada al balón'.
¿Inventaron los británicos el fútbol?
Los británicos no inventaron la patada a un balón, pero sí codificaron las reglas específicas que definen el fútbol de asociación moderno. La Football Association, fundada en Londres el 26 de octubre de 1863, estableció las Reglas del Juego que separaron el fútbol de asociación del rugby. La decisión de prohibir transportar el balón con las manos y tocarlo (excepto al portero) fue el acto fundacional del fútbol moderno.
¿Por qué se llama 'soccer'?
La palabra 'soccer' es argot británico derivado de 'association football', concretamente de la abreviatura 'assoc.' con el sufijo informal '-er', habitual en el inglés victoriano. El término estaba muy extendido en Gran Bretaña en las décadas de 1880 y 1890. Cayó en desuso en el país de origen mientras se convertía en el término estándar en Estados Unidos, Australia y otros países angloparlantes donde también se practicaba el rugby o el fútbol americano y era necesario distinguirlos.
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