
La sociedad de la nieve vs. la historia: ¿hasta qué punto es fiel la película sobre los Andes?
La película de J.A. Bayona para Netflix sobre el accidente aéreo de los Andes de 1972 es uno de los filmes de supervivencia más aplaudidos de todos los tiempos. Cotejamos los hechos históricos con lo que aparece en pantalla.
El 13 de octubre de 1972, el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya despegó de Montevideo con cuarenta y cinco pasajeros y tripulantes, la mayoría miembros del Old Christians Club, un equipo de rugby montevideano que viajaba a un partido en Santiago. La aeronave rozó una cresta montañosa en los Andes y se desintegró a gran altitud. Lo que vino después fueron setenta y dos días de supervivencia en uno de los entornos más hostiles de la Tierra.
La película de J.A. Bayona para Netflix, estrenada en 2023, ha sido calificada como el relato definitivo de aquellos días. A diferencia del film hollywoodiense Vivos (1993), que los supervivientes rechazaron en gran medida por sus excesos dramáticos, La sociedad de la nieve se rodó en estrecha colaboración con las dieciséis personas aún con vida, en exteriores a gran altitud, y fue recibida con emoción genuina por quienes aparecen retratados en ella. Ganó el Goya a la Mejor Película y fue nominada al Óscar a la Mejor Película Internacional.
¿Con qué fidelidad representa la historia real?
Lo que Hollywood acertó
El accidente y las primeras muertes
La secuencia de apertura del film, en la que el avión se desintegra y se desliza por un nevero, es sobrecogedora y, en lo esencial, precisa en su recreación física. El vuelo 571 rozó un pico y perdió los dos motores y la sección de cola antes de que el fuselaje quedara varado a unos 3.600 metros, en un paraje remoto de los Andes a caballo entre Argentina y Chile.
El número de víctimas en el impacto inicial y las horas inmediatamente posteriores coincide con el registro histórico. Doce personas murieron en el choque o antes de que transcurriera el primer día. Los supervivientes utilizaron el fuselaje intacto como refugio, taparon los huecos con equipaje y soportaron temperaturas que caían muy por debajo de cero cada noche.
La decisión de alimentarse de los muertos
El film aborda este episodio con la gravedad y el peso colectivo que los propios supervivientes han descrito en entrevistas y memorias. La decisión de consumir los cuerpos de quienes habían fallecido no fue tomada por una sola persona ni en un único momento dramático. Fue el resultado de un debate en grupo, alcanzado lenta y dolorosamente a lo largo de varios días, enmarcado en un argumento teológico católico según el cual los muertos querrían que los vivos sobreviviesen.
Bayona no sensacionaliza el acto. Lo muestra en plano medio, refleja la vacilación y lo trata como la medida desesperada que fue. Los supervivientes han señalado de forma reiterada que ese tratamiento es respetuoso. El film Vivos de 1993 fue criticado por la manera en que representaba las mismas escenas; la producción en castellano aprendió claramente de esas críticas.
La avalancha
El 29 de octubre de 1972, dieciséis días después del accidente, una avalancha sepultó el fuselaje en la madrugada. Ocho personas más murieron. Los supervivientes tardaron horas en abrirse paso hasta el exterior; algunos permanecieron enterrados un día entero antes de ser encontrados.
El film lo representa con precisión, incluida la desorientación, la lenta asfixia de quienes no lograban liberarse y la devastación física y psicológica de perder casi un tercio del grupo restante en una sola noche. Es la secuencia más desgarradora de la película y se corresponde fielmente con los testimonios de los supervivientes.
El descubrimiento de la radio
Los supervivientes encontraron entre los restos una radio de transistores en funcionamiento y captaron eventualmente una emisión que confirmaba que la búsqueda oficial del vuelo 571 había sido cancelada tras ocho días. Los equipos de rescate habían concluido que no podía haber sobrevivientes.
Este momento, que la película reproduce con fidelidad, fue psicológicamente decisivo. El grupo comprendió entonces que nadie iba a ir a buscarlos. La supervivencia dependía por completo de su propia iniciativa. La escena en la que el grupo asimila la noticia en silencio coincide con las descripciones que los supervivientes han dado en sus memorias publicadas.
La travesía de Parrado y Canessa
El clímax del film sigue a Fernando Parrado y Roberto Canessa mientras emprenden en diciembre de 1972 un cruce improvisado de los Andes de diez días. Los dos hombres llevaban equipamiento de fabricación propia —un saco de dormir construido con fundas de asientos y aislante, material de escalada fabricado con restos del avión— y ascendieron cumbres para las que su formación no los había preparado.
Llegaron hasta un arriero chileno llamado Sergio Catalán el 21 de diciembre. Catalán les proporcionó alimento y envió aviso por delante; las autoridades chilenas despacharon helicópteros al día siguiente. Los dieciséis supervivientes fueron evacuados en vuelo antes del 23 de diciembre.
La representación de la travesía en el film es precisa en su geografía esencial y en su duración. El equipamiento improvisado, el derrumbamiento físico de Canessa en determinados momentos y el descenso final al valle se corresponden con lo que los propios hombres han descrito en sus relatos.
El narrador que no sobrevivió
La elección estructural más significativa del film es su narrador: Numa Turcatti, un pasajero de 25 años que murió once días antes del rescate. Turcatti no formaba parte del equipo de rugby; viajaba como invitado. La película lo presenta como una persona reflexiva, moralmente seria y entregada en silencio a ayudar al grupo a sobrevivir. Murió de una herida infectada el 11 de diciembre de 1972.
Su elección como narrador es una decisión artística, no histórica, pero está anclada en un carácter real. Los supervivientes han descrito de forma consistente a Turcatti como una de las personas más admirables del grupo: afable, generoso y muy echado de menos. Convertirlo en la voz de los muertos es la desviación más deliberada del film respecto a la narrativa lineal de supervivencia, y es una que los supervivientes han respaldado públicamente.
Lo que Hollywood falló (o simplificó)
La cronología de la decisión sobre el canibalismo
La película comprime el tiempo transcurrido entre el accidente y el primer acto de consumo. En el registro histórico, la decisión requirió aproximadamente diez días de angustiosa deliberación. El film recorre ese período con mayor rapidez que la realidad, en parte por razones de ritmo narrativo. Los supervivientes han señalado esta compresión sin mostrar una objeción firme, dado que el peso emocional se preserva aunque el calendario no.
La complejidad de los personajes individuales
Con dieciséis supervivientes y varios fallecidos que tratar, el film inevitablemente simplifica algunos arcos individuales. Varios pasajeros que fueron figuras importantes en la dinámica social real del grupo tienen poco tiempo en pantalla o quedan algo esquematizados en aras de la narrativa coral. El libro fuente de Pablo Vierci, que el film adapta, aborda esto con más detalle porque puede dedicar un capítulo a cada superviviente. El film no puede hacerlo.
Las condiciones físicas
Varios supervivientes, al hablar tras el estreno de la película, señalaron que el frío nocturno era en realidad más severo de lo que el film transmite. Las temperaturas caían regularmente a menos de 30 grados o por debajo. La película filma el frío de forma atmosférica, pero necesariamente se queda corta a la hora de recrear una experiencia que habría sido imposible de rodar de forma auténtica.
El veredicto sobre la fidelidad histórica
La sociedad de la nieve se gana su reputación de rigor. Los hechos esenciales del accidente, la estrategia de supervivencia, la avalancha, el descubrimiento de la radio y la travesía del rescate están todos representados con exactitud. Las decisiones emocionales tomadas por el grupo, incluidos los debates en torno al consumo de los muertos, reflejan lo que los supervivientes han descrito en décadas de testimonio público.
Las desviaciones del film son en su mayor parte estructurales: una cronología comprimida, la elección de un narrador póstumo y la inevitable simplificación que conlleva adaptar 72 días y 45 personas en dos horas.
El Vivos de 1993 obtendría un 5 sobre 10 en fidelidad histórica. La sociedad de la nieve se merece un 9 sobre 10. Las pequeñas detracciones se deben a la compresión y a la simplificación de personajes, no a la invención.
El éxito de la película en Uruguay y en toda América Latina fue notablemente distinto de su recepción como título de streaming de prestigio en otros lugares. Para el público uruguayo, muchos de cuyos miembros conocían a los supervivientes personalmente o a través de sus familias, funcionó como algo más parecido a un documento histórico nacional que a una película. Esa doble identidad —objeto artístico para el público internacional, memorial para las comunidades que vivieron los hechos— es parte de lo que la convierte en el tratamiento más completo del desastre de los Andes de 1972 que el cine ha producido hasta ahora.
Puntuación de fidelidad histórica: 9/10
Respuestas rápidas
Preguntas frecuentes sobre este tema
¿En qué se basa La sociedad de la nieve?
La película de Netflix de 2023 está basada en 'La sociedad de la nieve', un libro de 2009 del periodista uruguayo Pablo Vierci, quien entrevistó a fondo a los dieciséis supervivientes durante muchos años. Es una obra distinta del anterior film hollywoodiense de 1993 'Vivos', que se basaba en el libro de Piers Paul Read de 1974 del mismo título.
¿Cuántas personas sobrevivieron al accidente de los Andes de 1972?
Sobrevivieron dieciséis de los 45 pasajeros y tripulantes. Doce murieron en el impacto o durante las primeras horas. Ocho más perdieron la vida en una avalancha el 29 de octubre de 1972. Los dieciséis supervivientes pasaron 72 días en los Andes antes de ser rescatados el 22 de diciembre de 1972.
¿Quiénes eran Fernando Parrado y Roberto Canessa?
Parrado y Canessa fueron los dos supervivientes que emprendieron la travesía final de diez días por la montaña hasta llegar a la civilización chilena y desencadenar el rescate. Parrado había perdido a su madre y a su hermana en el accidente. Canessa era estudiante de medicina. Ambos se convirtieron en los rostros públicos del relato de supervivencia durante las décadas siguientes.
¿Quién es Numa Turcatti y por qué es el narrador?
Numa Turcatti era un pasajero que murió once días antes del rescate, el 11 de diciembre de 1972. La sociedad de la nieve lo eligió deliberadamente como narrador para situar en el centro la perspectiva de quienes no lograron salir, en lugar de la de los supervivientes que escribieron superventas y concedieron entrevistas. Es la decisión artística que más se aleja del registro histórico en toda la película.
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