
Guía del viajero en el tiempo: Angkor, 1150 d.C.
Sobrevive en la ciudad más grande del mundo, navega la etiqueta en los templos jemer y evita ser arrollado por los elefantes reales en esta guía esencial al corazón del Imperio Jemer.
Bienvenido a Angkor, la megalópolis desbordante que hace que tus ciudades modernas parezcan pintorescos pueblecitos. Con aproximadamente un millón de habitantes repartidos por casi 1.000 kilómetros cuadrados, estás poniendo el pie en lo que posiblemente sea el mayor centro urbano de la Tierra en 1150 d.C. El rey Suryavarman II acaba de completar su obra maestra —Angkor Wat— y el imperio está en su absoluto cénit. Aquí tienes todo lo que necesitas para sobrevivir (y prosperar) en esta extraordinaria civilización.
Cuándo venir
Has elegido un momento excelente. Suryavarman II sigue reinando, el imperio es rico más allá de toda imaginación y ese magnífico complejo de templos acaba de terminarse. Llega durante la estación seca (de noviembre a abril) a menos que te apetezca ver cómo los caminos se convierten en ríos. La temporada de monzones transforma Angkor en un vasto sistema de lagos: impresionante, sí, pero pasarás la mayor parte del tiempo encerrado escuchando la lluvia golpear los tejados de paja.
Las mejores fiestas tienen lugar en los meses secos, especialmente el Festival del Agua en noviembre, cuando el río Tonle Sap invierte su curso. Toda la ciudad celebra con carreras de barcas que dejarían en ridículo a cualquier regata europea.
Qué ponerse
Deja los sintéticos en casa. El algodón es el rey aquí, aunque la seda indica que eres alguien con posibles. Los hombres llevan el sampot, esencialmente una tela enrollada a la cintura y pasada entre las piernas para formar unos pantalones holgados. Las mujeres llevan una versión más larga, a menudo con una tela echada sobre un hombro. Ir sin camisa es normal para ambos sexos entre el pueblo llano, así que no te quedes mirando.
El calzado es mínimo. La élite puede calzar sandalias; el resto va descalzo. Más importante aún: quítate el calzado antes de entrar en los templos o en las casas de nobles. En serio. No es opcional.
Las joyas de oro indican estatus, pero no exageres a menos que quieras atraer tanto la admiración como a los ladrones. Una sencilla pulsera de oro dice «visitante respetable». Cubierto de adornos dice «por favor, robadme en el mercado».
Cómo moverse
El sistema de calzadas de Angkor es notable: amplias vías bien conservadas conectan los principales templos y centros de población. Los ejes este-oeste y norte-sur son auténticas autopistas antiguas. Andar es el transporte habitual de los plebeyos, pero puedes alquilar carretas de bueyes para los trayectos más largos.
Los verdaderamente ricos viajan en elefante o en palanquín (una litera cubierta cargada por sirvientes). Si oyes tambores y caracolas, pégate inmediatamente al borde del camino: las procesiones reales tienen preferencia absoluta, y los elefantes del rey no se detienen para los turistas.
Los baray (enormes embalses) tienen tráfico de barcas, y el transporte acuático suele ser más rápido que el terrestre en época de lluvias. Se pueden alquilar pequeñas embarcaciones de madera a pescadores que complementan sus ingresos como taxistas acuáticos.
Qué comer
La cocina jemer deleitará el paladar moderno. El arroz es el alimento básico, presente en todas las comidas, con una calidad y variedad genuinamente impresionantes. El pescado del lago Tonle Sap forma la columna proteica: a la parrilla, al vapor o fermentado como prahok (pasta de pescado) que da sabor a todo.
Los mercados venden frutas tropicales que reconocerás —mangos, plátanos, cocos, yaca— junto con verduras como el convólvulo acuático, la berenjena y varios tipos de hojas. El perfil de especias se basa en la galanga, la hierba limón, la cúrcuma y la pimienta negra. Los pimientos picantes aún no han llegado (gracias al Intercambio Colombiano que no ocurrirá hasta dentro de 350 años), así que espera una comida más aromática que picante.
La comida callejera es tu apuesta más segura. Busca vendedores cerca de templos y mercados que ofrezcan pescado a la brasa, gachas de arroz y fruta fresca. Evita beber agua sin hervir; quédate con el té o el vino de palma ligeramente alcohólico que es omnipresente.
La élite se regala con preparaciones más elaboradas: cerdo asado entero, carnes al curry y platos de influencia china que reflejan la posición de Angkor en las rutas comerciales. Si te invitan a casa de un noble, come solo con la mano derecha y elogia repetidamente la generosidad del anfitrión.
Lo que debes y no debes hacer
Debes:
- Saludar con las manos juntas (sampeah) a cualquier persona de mayor rango: cuanto más altas las manos, más respeto expresas
- Quitarte el calzado en los templos y en las casas
- Dejar ofrendas en los templos: flores, incienso y comida son apropiados
- Aprender algunas palabras en jemer: incluso los saludos más básicos generan buena voluntad
- Bañarte a diario: los jemeres son escrupulosamente limpios y te juzgarán si no lo haces
No debes:
- Apuntar los pies hacia las imágenes de Buda ni hacia los monjes: los pies son espiritualmente impuros
- Tocar la cabeza de nadie: es la parte más sagrada del cuerpo
- Criticar al rey, jamás, bajo ninguna circunstancia (en serio, puede acabar muy mal)
- Entrar en los santuarios interiores de los templos sin permiso
- Asumir que las mujeres no tienen poder: la sociedad jemer les otorga una autoridad económica y social considerable
Peligros y molestias
Los cocodrilos habitan los lagos y los cursos de agua. No nades al amanecer ni al atardecer, no dejes los miembros colgando fuera de las barcas y toma en serio las advertencias de los lugareños.
La malaria y el dengue existen, aunque los locales han desarrollado cierta inmunidad de la que tú careces. Usa los repelentes herbales disponibles en los mercados y duerme bajo mosquitera.
El sistema judicial es rápido y a menudo brutal. Las ordalías son habituales: los sospechosos pueden verse obligados a sumergir las manos en aceite hirviendo o a caminar sobre brasas. Robar o agredir a un plebeyo puede acarrear multas; contra la nobleza, te pueden amputar o ejecutar. Mantente fuera de problemas.
Los complejos de templos atraen a carteristas durante los festivales. Los mercados cerca de la puerta sur de Angkor Thom son especialmente conocidos por ello.
Qué ver
Angkor Wat: Naturalmente. El complejo de templos dedicado a Visnú es el monumento religioso más grande del mundo. Visítalo al amanecer, cuando el sol naciente ilumina las torres centrales. Los bajorrelieves que representan el batido del océano de leche requieren horas para apreciarse en toda su profundidad.
El Bayon: Situado en Angkor Thom (que se construirá más tarde, aunque puede que presencies los primeros trabajos). Las torres de las caras todavía están décadas por delante, bajo Jayavarman VII, pero el lugar ya tiene gran importancia religiosa.
Phnom Bakheng: El templo en la colina ofrece vistas panorámicas de toda la región de Angkor. Popular al atardecer, y entenderás por qué.
El lago Tonle Sap: El lago estacional que alimenta el imperio. Visita un poblado flotante para ver cómo viven las comunidades pesqueras.
Los mercados: Los distritos comerciales de Angkor son una saturación de los sentidos. Comerciantes chinos, indios, cham y locales venden de todo, desde seda hasta madera de sándalo.
El dinero
No existe la moneda de uso cotidiano. El comercio funciona mediante el trueque, con el arroz, la tela y los metales como equivalentes monetarios. Para transacciones mayores se aceptan el oro y la plata por peso. Los mercaderes chinos suelen aceptar monedas de cobre chinas si por casualidad tienes alguna.
El regateo no es opcional: es obligatorio. Empieza por la mitad del precio pedido y ve subiendo. Mostrarse demasiado ansioso garantiza que pagarás de más.
Consejos finales
Aprende el calendario religioso: los templos se cierran a los forasteros durante ciertas ceremonias, y no querrás interrumpir por accidente un ritual real.
Los jemeres son en general acogedores con los comerciantes y visitantes extranjeros, pero también están orgullosos de su civilización (con razón). Expresa admiración genuina por sus logros y verás cómo se abren puertas.
Por último, recuerda que estás visitando un imperio hidráulico, uno que domina el agua como ningún otro. El sistema de embalses, los canales, los fosos que rodean los templos: es ingeniería ambiental a una escala que Europa no igualará en varios siglos. Tómate el tiempo necesario para apreciar no solo la magnificencia espiritual, sino el genio práctico que lo hace todo posible.
Buen viaje, y que Visnú proteja tu camino.
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