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Los Asesinatos de Colonial Parkway: Ocho Personas, Cuatro Escenas del Crimen, Ningún Detenido
6 abr 2026Casos sin resolver8 min de lectura

Los Asesinatos de Colonial Parkway: Ocho Personas, Cuatro Escenas del Crimen, Ningún Detenido

Entre 1986 y 1989, cuatro jóvenes parejas fueron asesinadas a lo largo del pintoresco Colonial Parkway de Virginia. Más de 35 años después, el asesino sigue en paradero desconocido.

Se suponía que Colonial Parkway era un lugar hermoso. Una carretera panorámica de 37 kilómetros que conecta el Triángulo Histórico de Virginia —Jamestown, Williamsburg y Yorktown— serpenteando entre bosques y marismas, donde los turistas venían a empaparse del pasado colonial de Estados Unidos.

En cambio, se convirtió en un cazadero.

Entre 1986 y 1989, al menos ocho personas murieron a lo largo de esta pintoresca ruta. Jóvenes parejas, de paseo en coche o aparcadas en rincones apartados, fueron atacadas, asesinadas y, en algunos casos, nunca volvieron a ser vistas. Cuatro incidentes separados. Cuatro dobles homicidios. Y tras más de tres décadas, ni un solo detenido.

Esta es la historia de los Asesinatos de Colonial Parkway, uno de los casos de asesino en serie sin resolver más desconcertantes de la historia estadounidense.

Las Primeras Víctimas: Cathleen Thomas y Rebecca Dowski

12 de octubre de 1986

Cathleen Thomas, de 27 años, era licenciada por la Academia Naval de los Estados Unidos y trabajaba como corredora de bolsa. Rebecca Dowski, de 21 años, era estudiante universitaria. Las dos mujeres mantenían una relación sentimental y fueron encontradas muertas dentro del Honda Cívic blanco de Cathleen, empujado por un terraplén cerca del mirador sobre el río York.

Ambas habían sido estranguladas. Tenían la garganta cortada. Combustible diésel había sido vertido sobre el coche y prendido fuego, pero las llamas no llegaron a prender del todo, dejando pruebas cruciales intactas.

La brutalidad era estremecedora. El lugar —un rincón aislado frecuentado por parejas a lo largo del parkway— sugería que el asesino conocía bien la zona. Pero no había testigos. Ni sospechosos. Solo dos mujeres jóvenes, muertas en la oscuridad.

El Segundo Ataque: David Knobling y Robin Edwards

23 de septiembre de 1987

Casi un año después, David Knobling, de 20 años, y Robin Edwards, de 14, desaparecieron tras una cita. La camioneta de David fue encontrada abandonada en el Ragged Island Wildlife Refuge, junto al parkway.

Tres días después, sus cuerpos aparecieron en la orilla cercana. Ambos habían recibido un disparo en la nuca, a modo de ejecución. El cuerpo de Robin fue hallado primero, parcialmente vestido. El de David fue descubierto después, completamente vestido, a unos 15 metros de distancia.

El asesino había vuelto a golpear —esta vez con un método diferente, pero el mismo patrón: una pareja joven, un lugar apartado, un ataque brutal.

El Tercer Misterio: Richard Call y Cassandra Hailey

10 de abril de 1988

Richard «Keith» Call, de 20 años, y Cassandra Hailey, de 18, eran novios y compañeros de universidad. Salieron a una fiesta un viernes por la noche y nunca regresaron a casa.

El Toyota Celica rojo de Keith fue encontrado abandonado junto al parkway, empujado hacia el bosque con la puerta del conductor abierta, la radio encendida y la cartera de Keith sobre el salpicadero. No había señales de lucha. Ni sangre. Solo un coche vacío.

Sus cuerpos no han sido encontrados hasta el día de hoy.

Cassandra y Keith siguen desaparecidos. Se les presupone muertos, pero sin pruebas físicas, sin escena del crimen, sin ningún cierre. Solo la inquietante imagen de un coche abandonado con la puerta entreabierta, como si simplemente se hubieran alejado caminando.

La Cuarta Tragedia: Annamaria Phelps y Daniel Lauer

5 de septiembre de 1989

Annamaria Phelps, de 18 años, y Daniel Lauer, de 21, eran cuñados que viajaban a Virginia Beach para pasar el fin de semana del Día del Trabajo. Nunca llegaron a su destino.

Su coche fue encontrado en un área de descanso de la Interestatal 64, no lejos del parkway. Dos meses después, en octubre, sus restos esqueletizados fueron descubiertos en un bosque cercano a la autopista. Causa de la muerte: indeterminada. Había pasado demasiado tiempo.

Como los demás, eran jóvenes. Como los demás, viajaban en pareja. Y como los demás, se habían topado con alguien —o algo— que les arrebató la vida.

¿Un Asesino o Varios?

Aquí es donde la historia se complica.

El FBI vincula oficialmente solo los dos primeros casos (Thomas/Dowski y Knobling/Edwards) como víctimas del mismo asesino. Las pruebas son sólidas: proximidad geográfica, cronología y perfil de las víctimas.

Pero los investigadores llevan tiempo sospechando que los cuatro incidentes están relacionados:

  • Concentración geográfica: Todos ocurrieron en un radio de 50 kilómetros a lo largo o cerca de Colonial Parkway
  • Perfil de las víctimas: Parejas jóvenes, de entre 14 y 25 años aproximadamente
  • Lugares aislados: Zonas de aparcamiento de parejas, áreas de descanso, rincones apartados
  • Margen temporal: Todos dentro de un periodo de tres años (1986-1989)
  • Sin testigos: A pesar de los múltiples ataques, nadie vio nada

Las diferencias en el método —estrangulamiento e incendio frente a disparos frente a causa desconocida— han alimentado el debate. ¿Podría un único asesino haber cambiado de táctica? ¿O se trataba de depredadores distintos que casualmentre cazaban en el mismo tramo de carretera?

La mayoría de los investigadores cree que fue una sola persona. Alguien que conocía bien el parkway. Alguien que sabía dónde se retiraban las parejas a estar a solas. Alguien capaz de mezclarse entre la gente, acercarse sin levantar alarma y desaparecer sin dejar rastro.

La Filtración de las Polaroids

En 2014, el caso dio un giro perturbador.

Fotografías de la escena del crimen —imágenes explícitas y perturbadoras de una de las víctimas femeninas— fueron filtradas en internet. Las fotos habían estado en poder del FBI durante décadas. Su repentina aparición en la red conmocionó a los investigadores y destrozó a las familias de las víctimas.

El FBI abrió una investigación interna. Nadie fue acusado jamás. La filtración planteó preguntas incómodas: ¿Cómo de seguras estaban las pruebas? ¿Quién tenía acceso? ¿Y por qué alguien habría querido difundir imágenes tan horrendas?

El incidente reavivó el interés público en el caso, pero no aportó ninguna nueva pista.

Sospechosos y Teorías

A lo largo de los años se han considerado varios sospechosos:

Fred Atwell

Un exayudante del sheriff que afirmó tener información privilegiada sobre los asesinatos. Pasó el detector de mentiras, pero no aportó ninguna prueba que permitiera actuar. Muchos creen que buscaba atención mediática.

Daniel Plott

Un violador convicto que estaba en la zona durante los asesinatos. Las pruebas de ADN realizadas en los años 2000 lo descartaron como sospechoso en el caso Thomas/Dowski.

La Teoría del Asesino en Serie

Algunos investigadores creen que el asesino podría haber sido un agente de las fuerzas del orden o alguien que se hacía pasar por uno. Esto explicaría:

  • Cómo se acercaba a las víctimas sin levantar alarma
  • La ausencia de testigos
  • El conocimiento del asesino sobre los procedimientos policiales
  • Su capacidad para controlar las escenas del crimen

La Teoría del Imitador

Otros sugieren que los crímenes posteriores (Call/Hailey y Phelps/Lauer) no estaban relacionados con los dos primeros. Quizá alguien leyó sobre los asesinatos anteriores y decidió imitarlos.

La Teoría del Depredador Oportunista

También es posible que el asesino fuera un oportunista —alguien que merodeaba por el parkway en busca de objetivos vulnerables—. Cuando los crímenes cesaron en 1989, puede que se hubiera mudado, hubiera muerto o hubiera sido encarcelado por otros delitos.

¿Por Qué Cesaron los Asesinatos?

Esta es una de las preguntas más inquietantes.

Si era un asesino en serie, ¿por qué se detuvieron los crímenes después de 1989? Los asesinos en serie raramente paran por voluntad propia. Las posibles explicaciones son:

  • Murió o fue encarcelado por otro delito
  • Se mudó de la zona
  • Lo asustó el aumento de la presencia policial
  • Cambió de zona de caza para evitar ser detectado

O quizá no paró. Quizá hay otras víctimas que aún no conocemos.

La Investigación Hoy

Los Asesinatos de Colonial Parkway siguen siendo un caso en frío activo. El FBI, la Policía Estatal de Virginia y los organismos locales continúan siguiendo pistas, aunque los recursos se han reducido con el paso de los años.

La tecnología del ADN ha avanzado enormemente desde los años 80. Los investigadores han vuelto a enviar pruebas para su análisis, con la esperanza de lograr un avance. Pero hasta ahora no ha surgido nada concluyente.

En los últimos años, la genealogía genética —la técnica que permitió resolver el caso del Asesino del Golden State— se ha explorado como una herramienta potencial. Si el asesino dejó ADN en alguna de las escenas del crimen, existe la posibilidad de descubrir su identidad mediante coincidencias familiares.

Pero es un «si» muy grande.

Las Familias Siguen Esperando

Para las familias de las víctimas, el paso del tiempo no ha traído ninguna paz.

El hermano de Cassandra Hailey se ha convertido en un defensor vocal que mantiene vivo el caso en el debate público. La familia Call sigue abrigando la esperanza de que los restos de su hijo sean encontrados. Los padres de Annamaria Phelps fallecieron sin llegar a saber qué le ocurrió a su hija.

No eran simples estadísticas. Eran hijos, hermanos, amigos, enamorados. Tenían un futuro por delante. Y alguien se lo arrebató todo.

Las Preguntas Sin Respuesta

Más de 35 años después, los interrogantes permanecen:

  • ¿Fue un asesino o varios?
  • ¿Por qué todas las víctimas eran parejas?
  • ¿Cómo se acercaba el asesino sin despertar sospechas?
  • ¿Por qué cesaron los asesinatos?
  • ¿Hay otras víctimas que aún desconocemos?
  • ¿Conseguirán los avances en tecnología de ADN traer justicia por fin?

Y la pregunta más importante de todas: ¿Quién lo hizo?

Una Carretera que Sigue Encantada

Hoy, Colonial Parkway sigue siendo una ruta panorámica. Los turistas siguen visitando Jamestown, Williamsburg y Yorktown. Las parejas siguen aparcando en los miradores para contemplar el atardecer sobre el río James.

Pero quienes conocen la historia no pueden evitar sentir un escalofrío.

Ahí fuera —vivo o muerto— está la persona que convirtió una carretera hermosa en un campo de caza. Y en algún lugar, enterrado entre décadas de pruebas, declaraciones de testigos y archivos forenses, puede estar la única pista que resuelva el caso.

Hasta entonces, los Asesinatos de Colonial Parkway seguirán siendo lo que han sido durante más de tres décadas: un misterio sin final.


Para otro caso sin resolver con múltiples víctimas, consulta nuestro análisis de los asesinatos de niños de Atlanta. Nuestro artículo sobre el Asesino de Long Island examina patrones similares en otra investigación de asesino en serie sin resolver.

Si tienes información sobre los Asesinatos de Colonial Parkway, contacta con la línea de denuncia del FBI al 1-800-CALL-FBI o envía pistas en línea en tips.fbi.gov.

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