
La desaparición del fiscal Ray Gricar: el misterio sin resolver de Pensilvania
El 15 de abril de 2005, el fiscal del condado de Pensilvania Ray Gricar se alejó conduciendo de su oficina y nunca se le volvió a ver con vida. Su ordenador portátil fue encontrado en un río. El disco duro nunca apareció intacto. Nadie ha sido imputado.
La mañana del 15 de abril de 2005, Ray Gricar le dijo a su novia de muchos años, Patty Fornicola, que pensaba dar una vuelta en coche por los alrededores. Salió de su casa en el condado de Centre, Pensilvania, en su Mini Cooper rojo y la llamó una vez desde la carretera para decirle que estaba cerca de Lewisburg. Eso fue lo último que se supo de él. Tenía 59 años. Llevaba casi dos décadas como fiscal del distrito elegido del condado de Centre, uno de los fiscales más respetados de Pensilvania. Nunca ha sido encontrado.
Lo que siguió fue uno de los casos de personas desaparecidas más desconcertantes de la historia estadounidense, agravado por un ordenador destrozado, un disco duro desaparecido y una conexión con uno de los peores escándalos de abuso infantil del deporte americano.
El hombre
Ray Gricar no era el tipo de persona que desaparece. Era metódico, reservado y deliberado. Nacido en 1945 en Ohio, pasó la mayor parte de su carrera en el condado de Centre, sede de la Universidad Penn State y de las comunidades rurales que conforman uno de los rincones más tranquilos de Pensilvania. Ganó la fiscalía del distrito en 1985 y fue reelegido con regularidad desde entonces. Tenía previsto jubilarse al final de su mandato en curso.
Su reputación profesional era sólida. Procesaba casos graves con paciencia antes que con espectáculo. Su vida personal también era tranquila. Se había divorciado de su esposa Carol a principios de los años noventa, y su hija Lara vivía en la zona. En 2005 compartía una casa en Bellefonte con Fornicola, y sus colegas lo describían después como una persona feliz, satisfecha profesionalmente y con ganas de jubilarse.
El viernes de su desaparición, el 15 de abril, era día festivo en los tribunales: Viernes Santo según el calendario local. No tenía obligación de acudir al trabajo. Le dijo a Fornicola que iba a dar un paseo. Condujo hacia el este.
El coche, el ordenador, el río
El Mini Cooper de Gricar fue encontrado esa tarde en el aparcamiento del Antique Market de Lewisburg, a unos 40 kilómetros al este de Bellefonte. Sus llaves estaban dentro del coche. Su teléfono móvil también. Su cartera también. Él no.
Un detalle llamó la atención de inmediato: una colilla de cigarrillo en el coche. Gricar había dejado de fumar años antes. Si era suya o de otra persona nunca quedó definitivamente establecido.
Aproximadamente un mes después, en mayo de 2005, un hombre que paseaba por el río Susquehanna cerca del centro comercial de Lewisburg divisó un ordenador portátil flotando en el agua. Coincidía con la descripción de un portátil que Gricar poseía. El caso tenía un nuevo indicio. El disco duro había desaparecido.
En septiembre de 2005, el propio disco duro fue encontrado por un pescador río abajo. Los investigadores lo enviaron a laboratorios forenses externos, incluido el FBI, con la esperanza de recuperar los datos. Los daños causados por el agua fueron tan extensos que el esfuerzo fracasó. Lo que hubiera en el disco no pudo recuperarse.
Si fue el propio Gricar quien extrajo y desechó el disco, o si lo hizo otra persona, nunca ha quedado establecido. Ambas interpretaciones tienen sus defensores. Quienes creen que eligió desaparecer señalan un historial de búsquedas en internet, descubierto durante la investigación, que muestra que había investigado cómo destruir discos duros en los meses anteriores a su desaparición. Quienes creen que fue asesinado señalan esas mismas búsquedas como prueba de que alguien con acceso a su ordenador quería borrar rastros.
El ángulo Sandusky
Ningún detalle se ha pegado con más tenacidad a las especulaciones sobre el caso Gricar que su implicación previa en una investigación de 1998 sobre Jerry Sandusky.
En 1998, una madre denunció a la policía que Sandusky se había duchado con su hijo de 11 años en el Lasch Football Building de Penn State. Siguió una investigación. La policía grabó en secreto a Sandusky admitiendo ante la madre del niño que se había duchado con su hijo y que había «deseado estar muerto» cuando ella le confrontó. La oficina de Gricar revisó el caso y decidió no procesarlo. La investigación fue cerrada.
Cuando Sandusky fue detenido en 2011 y finalmente condenado en 2012 por 45 cargos de abuso sexual infantil, muchos observadores revisitaron la decisión de Gricar en 1998. Algunos se preguntaron si Gricar había sabido más de lo que reflejaba el expediente, o si había estado bajo presión para no perseguir el caso. Un grupo menor se preguntó si su desaparición en 2005 estaba relacionada con lo que podría haber sabido.
Los agentes del orden que investigaron ambos asuntos han declarado sistemáticamente que ninguna prueba vincula la investigación sobre Sandusky con la desaparición de Gricar. La decisión de Gricar en 1998 ha sido descrita por quienes revisaron los expedientes como coherente con la solidez de las pruebas en aquel momento: un único incidente, sin cargos presentados por la familia de la víctima, y una admisión que no alcanzaba lo necesario para una condena penal según los estándares de 1998. Es una lectura defendible. También es una lectura que deja margen para la duda, y la duda ha alimentado años de especulación.
El hermano Roy
Una pieza de contexto que la investigación acabó por sacar a la luz fue la historia del hermano de Gricar, Roy. En 1996, Roy Gricar desapareció de su casa en Dayton, Ohio. Su cuerpo fue recuperado del río Great Miami poco después. La muerte fue declarada suicidio por ahogamiento.
Los investigadores señalaron el paralelismo pero no encontraron ninguna conexión directa. La hermana y la hija de Ray Gricar declararon que Ray había quedado devastado por la muerte de Roy y no había mostrado indicios de ideación suicida en los años posteriores. El paralelismo sigue siendo inquietante precisamente porque no tiene explicación.
Lo que arrojaron las búsquedas
El río Susquehanna fue rastreado repetidamente por buzos y embarcaciones. Las zonas boscosas cerca de Lewisburg y a lo largo del corredor del río fueron registradas con perros de rastreo de cadáveres. Nunca se encontraron restos humanos que coincidieran con Gricar. La Oficina del Sheriff del condado de Centre, la Policía Estatal de Pensilvania y el FBI investigaron el caso. No se ha señalado a ningún sospechoso. Ninguna teoría ha sido demostrada.
En los años transcurridos desde entonces, los investigadores que han seguido pistas han entrevistado a personas en varios estados. Algunas pistas apuntaban a que Gricar había simulado su desaparición y vivía tranquilamente en otro lugar. Otras señalaban hacia un crimen perpetrado por el crimen organizado, funcionarios corruptos o personas relacionadas con Penn State. Ninguna produjo pistas verificables.
La hija de Gricar, Lara, ha concedido entrevistas ocasionales a lo largo de los años en las que mantiene que no sabe lo que le ocurrió a su padre y no ha recibido información creíble de que esté vivo. Respaldó la declaración de muerte legal de 2011, que era necesaria para resolver los asuntos sucesorios.
El problema del disco duro
El misterio físico central del caso es el ordenador portátil y su disco desaparecido. Dos explicaciones compiten.
Si Gricar eligió abandonar su vida, extraer y destruir el disco duro tiene un cierto sentido. Un hombre que había investigado cómo destruir discos duros, que tenía acceso a expedientes judiciales confidenciales y que quería asegurarse de que no quedara ningún registro de su partida podría haber hecho exactamente lo que las pruebas muestran. El lugar de pesca cerca de Lewisburg era un sitio que había visitado antes. Puede que conociera bien ese tramo del río.
Si Gricar fue asesinado o coaccionado, el disco duro adquiere un significado diferente. Alguien con acceso a su ordenador querría destruir los registros. El historial de búsquedas podría haber sido manipulado o podría reflejar una curiosidad anterior sin relación. La puesta en escena de la escena —el coche dejado en un aparcamiento público, el teléfono y la cartera dentro— podría indicar que alguien intentaba hacer pasar un homicidio por una desaparición voluntaria.
Ninguna de las dos lecturas es concluyente. El fracaso del FBI en recuperar datos del disco significa que la pregunta sobre lo que contenía no puede responderse con las pruebas disponibles.
Veintiún años después
Ray Gricar tendría poco más de ochenta años si estuviera vivo hoy. El caso está nominalmente abierto, aunque los recursos investigativos activos llevan mucho tiempo redirigidos. Resurge periódicamente cuando se producen nuevos documentales relacionados con Sandusky o cuando los podcasters vuelven sobre los casos sin resolver de Pensilvania, y cada ciclo genera otra ronda de pistas que no llevan a ninguna parte.
La Policía Estatal de Pensilvania ha declarado públicamente que el caso no ha sido cerrado y que cualquier información nueva y creíble sería investigada. Ninguna información nueva y creíble ha surgido.
Lo que el caso deja tras de sí es una ambigüedad duradera. Un hombre que tenía todas las razones institucionales para quedarse desapareció un día libre, dejó el coche en un aparcamiento junto al río, y fue conectado a posteriori con uno de los peores escándalos de encubrimiento institucional de la historia universitaria estadounidense. Si esas conexiones son significativas o meramente coincidentes es la pregunta que no tiene respuesta. El río ha guardado sus secretos. El disco duro guardó los suyos.
Respuestas rápidas
Preguntas frecuentes sobre este tema
¿Quién era Ray Gricar?
Ray Gricar fue el fiscal del distrito elegido del condado de Centre, Pensilvania, durante casi veinte años. Era conocido como un fiscal meticuloso y cauto, y estaba considerado uno de los DA más eficaces del estado. Desapareció el 15 de abril de 2005 y fue declarado oficialmente muerto en 2011.
¿Por qué se relaciona la desaparición de Ray Gricar con Jerry Sandusky?
En 1998, la oficina de Gricar investigó una denuncia de que el entrenador de fútbol americano de Penn State, Jerry Sandusky, se había duchado con un niño pequeño en las instalaciones deportivas de la universidad. Gricar decidió no procesar el caso. Tras la condena de Sandusky por abuso sexual infantil en 2012, creció la especulación de que la desaparición de Gricar en 2005 podría estar relacionada con lo que sabía sobre el caso, aunque ninguna prueba ha respaldado nunca un vínculo directo.
¿Dónde se encontró el coche de Ray Gricar?
El Mini Cooper rojo de Gricar fue hallado en el aparcamiento de un mercado de antigüedades en Lewisburg, Pensilvania, a unos 40 kilómetros de su casa en Bellefonte. En el coche había una colilla de cigarrillo, aunque Gricar había dejado de fumar años antes. Su ordenador portátil fue encontrado posteriormente en el río Susquehanna, cerca de allí, sin el disco duro.
¿Fue Ray Gricar declarado muerto alguna vez?
Sí. Tras años de búsquedas infructuosas, un juez del condado de Centre declaró legalmente muerto a Ray Gricar en julio de 2011, seis años después de su desaparición. Su situación sigue figurando como persona desaparecida en el Centro Nacional de Personas Desaparecidas y Explotadas de Adultos, y el caso nunca ha sido cerrado oficialmente.
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