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Los cinco del condado de Yuba: ¿Por qué se internaron en las montañas para morir?
13 feb 2026Casos sin resolver6 min de lectura

Los cinco del condado de Yuba: ¿Por qué se internaron en las montañas para morir?

En 1978, cinco jóvenes desaparecieron después de un partido de baloncesto. Su coche fue encontrado abandonado en un remoto camino de montaña, con el depósito lleno. Meses después, las respuestas solo plantearon más preguntas.

La noche del 24 de febrero de 1978, cinco jóvenes de Yuba City, California, se subieron a un Mercury Montego turquesa y se fueron a ver un partido de baloncesto universitario en Chico. Nunca volvieron a casa. Lo que ocurrió entre el pitido final y su desaparición sigue siendo uno de los casos sin resolver más extraños de la historia de Estados Unidos.

Una noche normal que no lo era

Los cinco hombres —Jack Madruga (30 años), Bill Sterling (29), Ted Weiher (32), Jack Huett (24) y Gary Mathias (25)— eran amigos que participaban en un programa para adultos con discapacidades intelectuales leves o problemas de salud mental. Llevaban una vida bastante independiente, tenían trabajo y compartían una profunda pasión por el baloncesto. Aquella noche, UC Davis jugaba en un partido de torneo y ellos tenían entradas.

Los testigos confirmaron que llegaron al partido y que tenían buen humor. Compraron algo en el descanso. UC Davis ganó. El grupo salió del pabellón hacia las 22:00.

Deberían haber tomado la autopista 99 hacia el sur, de vuelta a Yuba City, un trayecto directo de unos 80 kilómetros. En cambio, su coche fue encontrado días después en un camino de montaña a 70 millas en la dirección contraria, a una altitud de más de 1.200 metros, en una ruta que se internaba en el bosque nacional de Plumas.

El coche estaba en perfecto estado. El depósito estaba casi lleno. No había ningún motivo mecánico para detenerse. Y sin embargo, los cinco hombres habían salido aparentemente del vehículo y se habían adentrado a pie en aquella naturaleza helada.

La montaña

La carretera donde fue encontrado el Montego era una remota pista forestal llamada Oroville-Quincy Highway. A finales de febrero, a aquella altitud la nieve era abundante. Las temperaturas bajaban de cero con creces por las noches. Ninguno de los cinco iba vestido para esas condiciones: en el mejor de los casos llevaban chaquetas ligeras.

Un hombre llamado Joseph Schons se había quedado atrapado en ese mismo camino aquella noche del 24 de febrero, con su coche encallado en la nieve. Más tarde declaró a los investigadores que vio unos faros acercarse alrededor de medianoche y que oyó voces y portazos. Pidió ayuda a gritos. Nadie respondió. Los faros se apagaron.

Schons dijo también que aquella noche oyó gritar a una mujer y llorar a un bebé, aunque nunca se situó a ninguna mujer ni a ningún niño en el lugar. En aquel momento él sufría un leve problema cardíaco, y los investigadores discutieron si su testimonio era fiable. Pero la cronología encajaba.

La búsqueda

Cuando los hombres no regresaron a casa, sus familias dieron la voz de alarma de inmediato. Eran personas de rutinas fijas. No se marchaban de improviso. No desaparecían.

Los equipos de búsqueda encontraron el Mercury Montego el 28 de febrero, cuatro días después del partido. Estaba sin cerrar, parado en la nieve. Las ventanillas estaban subidas. Dentro había los envoltorios de las barritas de chocolate que habían comprado en el partido. Sin signos de lucha.

El rastro desde el coche ascendía ladera arriba, adentrándose en las montañas, por un terreno cada vez más difícil. Las huellas en la nieve mostraban que el grupo caminaba en fila india. Parecían dirigirse hacia una cabaña del Servicio Forestal conocida como la cabaña Bowman, situada cinco millas más arriba de la montaña, a unos 1.650 metros de altitud.

La pregunta que atormentaba a los investigadores era sencilla: ¿por qué no dieron la vuelta simplemente con el coche?

Lo que encontraron en la cabaña

La nieve tardó meses en derretirse lo suficiente para que se pudiera registrar a fondo la zona. En junio de 1978, los guardas forestales llegaron a la cabaña.

Dentro encontraron a Ted Weiher. Estaba muerto, tumbado en una cama, envuelto en ocho sábanas. Había perdido mucho peso —se calculó que entre 35 y 45 kilos—. Le había crecido una barba descuidada. Los médicos forenses determinaron que había sobrevivido durante semanas, posiblemente entre dos y tres meses, antes de morir de hipotermia e inanición.

La cabaña estaba abastecida con provisiones. Había conservas, aceite para calefacción, cerillas y ropa de abrigo. Cerca había un calentador de propano. Casi nada de todo aquello había sido usado. Algunas latas de comida habían sido abiertas, pero el calentador nunca se encendió. El aceite para calefacción estaba intacto.

Alguien había colocado las sábanas sobre Weiher con cuidado, lo que sugería que al menos otra persona había estado con vida para atenderle. Pero quienquiera que fuera se había marchado, o había muerto intentando ir en busca de ayuda.

Los demás

Jack Madruga y Bill Sterling fueron encontrados en el bosque entre el coche y la cabaña, a aproximadamente tres y cinco kilómetros del Montego, respectivamente. Ambos murieron de hipotermia. Sus cuerpos estaban en un estado relativamente bien conservado, lo que indica que fallecieron durante la primera noche o las dos primeras.

Los restos de Jack Huett fueron hallados más lejos de la cabaña, parcialmente dispersados por animales. Su muerte también se atribuyó a la exposición, aunque el estado de sus restos dificultó un análisis preciso.

Gary Mathias nunca apareció.

Las teorías

¿Los persiguieron? Algunos investigadores creyeron que los hombres fueron seguidos o asustados por alguien en la carretera, lo que les llevó a huir hacia las montañas. El relato de Joseph Schons sobre los gritos y el silencio inexplicable cuando pidió ayuda podría sugerir que se estaban escondiendo de alguna amenaza. Pero no se encontraron pruebas de juego sucio ni en el coche ni a lo largo del sendero.

¿Se desorientaron? Los hombres tenían distintos grados de dificultades cognitivas. Jack Madruga, el conductor, era el más independiente y solía ser un conductor fiable. Pero un giro equivocado en la oscuridad, combinado con carreteras desconocidas y la posible confusión del momento, pudo haberlos desviado. Una vez atrapados o inseguros, la dinámica de grupo pudo tomar el mando, sin que ninguno ejerciera un liderazgo claro.

¿Era Gary Mathias la clave? Mathias era veterano de Vietnam con diagnóstico de esquizofrenia. Era el único miembro del grupo con una enfermedad psiquiátrica grave, aunque sus amigos y familiares insistían en que estaba estable y bien en aquel momento. Algunos teóricos especulan con que pudo haber sufrido un episodio que influyó en las decisiones del grupo. Su desaparición —el único cuerpo que nunca fue recuperado— añade más misterio al asunto. Sus zapatos fueron encontrados cerca de la cabaña.

¿Por qué Weiher no usó las provisiones? Esta es quizás la pregunta más perturbadora. Un hombre sobrevivió durante semanas en una cabaña equipada con todo lo necesario para mantenerse caliente y alimentado, y sin embargo apenas tocó las provisiones y nunca encendió el calentador. ¿Estaba demasiado mermado para actuar? ¿Demasiado asustado? ¿Alguien más racionaba las provisiones antes de marcharse? Ninguna explicación ha resultado satisfactoria.

47 años de silencio

El caso de los cinco del condado de Yuba nunca fue resuelto. No hubo arrestos. No se estableció ninguna explicación definitiva sobre por qué cinco hombres condujeron en dirección contraria, abandonaron un coche en funcionamiento y caminaron hacia las montañas en condiciones de frío extremo.

Las familias pasaron décadas exigiendo respuestas. La madre de Jack Huett estuvo repartiendo carteles hasta los 80 años. La madre de Gary Mathias mantuvo hasta su muerte que su hijo no se habría internado voluntariamente en aquellas montañas.

El caso ha sido comparado con el incidente del Paso Dyatlov por su combinación de comportamiento aparentemente irracional y pruebas incompletas. Al igual que en Dyatlov, los hechos conocidos del caso de los cinco del condado de Yuba resisten cualquier explicación coherente única.

Algo sucedió en aquel camino. Algo llevó a cinco hombres a abandonar un coche caliente y en marcha para adentrarse en la nieve. Casi medio siglo después, las montañas no han dado la respuesta.

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