
Los Crímenes del Alfabeto: Tres Niñas, Un Patrón Retorcido que Nadie Logra Resolver
En el Rochester de los años setenta, tres niñas con las mismas iniciales fueron estranguladas y abandonadas en carreteras que comenzaban con su letra. El asesino nunca fue encontrado.
Entre 1971 y 1973, alguien en el norte del estado de Nueva York mató a tres niñas que compartían una característica escalofriante: su nombre y apellido comenzaban con la misma letra. Cada víctima fue hallada en una carretera que coincidía con sus iniciales. El patrón era tan preciso que parecía un juego macabro. La policía de Rochester lo llamó los Asesinatos de la Doble Inicial. La prensa lo bautizó como los Crímenes del Alfabeto.
Cincuenta y tres años después, nadie sabe quién lo hizo.
Carmen Colón: La Primera Letra
El 16 de noviembre de 1971, Carmen Colón, de diez años, salió de su apartamento en Rochester para hacer un recado para su abuela. Jamás llegó a su destino. Su cuerpo fue encontrado dos días después en un terraplén apartado junto a la Interestatal 490 en Churchville, Nueva York.
Había sido violada y estrangulada con una ligadura. En su ropa se hallaron pelos blancos de gato.
La ubicación era deliberada: Carmen Colón, encontrada en Churchville.
La policía trató el caso inicialmente como una tragedia aislada. Luego emergió el patrón.
Wanda Walkowicz: La Segunda Letra
El 2 de abril de 1973 — diecisiete meses después — Wanda Walkowicz, de once años, desapareció mientras volvía del colegio al noreste de Rochester. Fue vista por última vez subiendo a un coche de color claro con un hombre.
Al día siguiente, su cuerpo apareció en una cuneta a lo largo de la Ruta 104 en Webster, Nueva York. Había sido violada y estrangulada, igual que Carmen. En su ropa también había pelos blancos de gato.
Wanda Walkowicz, encontrada en Webster.
Ahora era un patrón. Y los patrones señalaban a un asesino en serie.
Michelle Maenza: La Tercera Letra
El 26 de noviembre de 1973 — diecinueve meses después de Wanda — Michelle Maenza, de diez años, desapareció mientras regresaba a casa de compras en Rochester. Testigos declararon haberla visto con un hombre en un coche beige o tostado.
Dos días después, su cuerpo fue encontrado a lo largo de la Ruta 350 en Macedon, Nueva York. Había sido violada, estrangulada y abandonada igual que las demás. Y de nuevo, pelos blancos de gato.
Michelle Maenza, encontrada en Macedon.
Tres niñas. Tres iniciales idénticas. Tres carreteras que empezaban por la misma letra. Tres gatos blancos como fuente de evidencia.
Y entonces los asesinatos cesaron.
La Investigación: 30.000 Pistas, Cero Detenciones
La policía de Rochester formó un equipo de investigación que siguió más de 30.000 pistas. Interrogaron a miles de sospechosos, entre ellos:
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Kenneth Bianchi, uno de los tristemente célebres "Estranguladores de Hillside", que vivía en Rochester durante los crímenes. Se mudó a California en 1975, donde él y su primo Angelo Buono mataron a diez mujeres. Algunos investigadores consideraban que las similitudes eran demasiado llamativas para ignorarlas: estrangulamiento, víctimas jóvenes de sexo femenino, la puesta en escena teatral de los cuerpos. Pero nunca se le imputaron cargos, y la tecnología de ADN de la época no permitió vincularlo de forma definitiva.
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Sospechosos relacionados con el cuerpo de bomberos: Varios testigos declararon haber visto una placa o uniforme de bombero en relación con uno o más de los secuestros. Un bombero especialmente sospechoso que vivía en la zona y poseía un coche de color claro murió antes de que pudiera ser investigado a fondo.
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Dennis Termini, residente en la zona de Rochester que se convirtió en persona de interés tras su muerte en 1988. Tenía antecedentes de violencia y vivía cerca del barrio de Carmen Colón. Algunos investigadores lo consideraban un candidato firme; otros no estaban convencidos.
¿Los pelos blancos de gato? Fueron analizados exhaustivamente pero nunca pudieron asociarse a un animal concreto. ¿La ligadura? Jamás fue hallada. ¿El vehículo descrito por los testigos? Demasiado genérico para poder identificarlo.
La Teoría del Imitador
Algunos investigadores creen hoy que los asesinatos podrían no estar todos relacionados. El patrón fue tan ampliamente difundido por los medios que un imitador podría haber actuado tras el primer crimen, reproduciendo deliberadamente el modus operandi para despistar a la policía o satisfacer su propia fantasía retorcida.
Sin embargo, la mayoría de los detectives que trabajaron el caso no están de acuerdo. Los detalles eran demasiado coherentes: el rango de edad (entre 10 y 11 años), el método (estrangulamiento con ligadura), la agresión sexual, los pelos de gato, los lugares de abandono en zonas rurales y las iniciales coincidentes. Ese nivel de precisión a lo largo de tres crímenes apunta a una sola persona, no a tres asesinos distintos que casualmente eligieran víctimas con dobles iniciales.
¿Por Qué Paró?
Los asesinos en serie normalmente no se detienen sin más. Escalan, son detenidos, mueren o se trasladan. ¿Qué ocurrió entonces después de Michelle?
Teoría 1: El asesino murió. Un infarto, un accidente de tráfico, un suicidio. Ocurre. BTK dejó de matar durante décadas porque se casó y tuvo hijos. Luego retomó su actividad. Pero muchos asesinos en serie simplemente... mueren.
Teoría 2: El asesino se marchó. Quizás se trasladó a otro estado o país. Quizás está en prisión por un crimen distinto. California, con su explosión demográfica en los años setenta, se convirtió en refugio para múltiples asesinos en serie. Si Bianchi fue realmente el Asesino del Alfabeto, su traslado a Los Ángeles lo explicaría todo.
Teoría 3: El asesino se asustó. La cobertura mediática fue enorme. El equipo de investigación era implacable. Quizás decidió que era demasiado arriesgado continuar.
Teoría 4: El patrón se agotó. Si el asesino necesitaba víctimas con iniciales coincidentes, puede que se le acabaran los objetivos adecuados en su territorio de caza. Rochester no es una ciudad tan grande.
Las Familias Nunca Dejaron de Buscar
La madre de Carmen, Guillermina Colón, murió en 1991 sin saber jamás quién había matado a su hija. Los padres de Wanda, Rita y Marvin Walkowicz, pasaron décadas exigiendo respuestas. La familia de Michelle mantuvo la esperanza de que la tecnología de ADN acabara resolviendo el caso algún día.
En 2007, la policía de Rochester reabrió la investigación, volvió a entrevistar a testigos y reexaminó las pruebas con herramientas forenses modernas. Extrajeron perfiles de ADN de las escenas del crimen y los introdujeron en bases de datos nacionales.
Nada coincidió.
El Misterio Persiste
Los Crímenes del Alfabeto siguen siendo uno de los casos sin resolver más inquietantes de Estados Unidos. La precisión del patrón sugiere inteligencia y planificación. La brutalidad sugiere rabia. La brusca interrupción sugiere una muerte, un encarcelamiento o un traslado.
En algún lugar, puede que haya alguien que lo sepa. Una confesión hecha en el lecho de muerte. Una caja de trofeos encontrada en un desván. Una coincidencia de ADN esperando en una base de datos de genealogía.
Por ahora, Carmen Colón, Wanda Walkowicz y Michelle Maenza descansan en sus tumbas, sus nombres vinculados para siempre por el retorcido abecedario de un asesino.
Fuentes: Archivos del Rochester Democrat and Chronicle, informes de la Unidad de Análisis de Conducta del FBI, archivos del Cuerpo de Policía del Estado de Nueva York, documental "The Alphabet Killer", entrevistas con investigadores retirados.
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