
El asesinato de Bob Crane: Hogan's Heroes, Scottsdale, 1978
Bob Crane, protagonista de Hogan's Heroes, fue asesinado a golpes en un apartamento de Scottsdale en 1978. Décadas después surgieron pruebas de ADN, el principal sospechoso murió sin ser condenado, y el caso nunca se ha resuelto.
La mañana del 29 de junio de 1978, una mujer que había pasado la noche anterior con Bob Crane intentó localizarlo por teléfono y no obtuvo respuesta. Pidió a un vecino que fuera a comprobarlo. El vecino encontró a Crane en su cama, con el cráneo destrozado y el cable de una cámara anudado al cuello. El hombre que había hecho reír a sesenta millones de estadounidenses en el papel del ingenioso e imperturbable coronel Hogan había muerto a los 49 años, y la investigación posterior lleva casi cinco décadas sin llegar a una conclusión satisfactoria.
El asesinato de Bob Crane es inusual en los anales del crimen entre famosos estadounidenses porque la prueba más comprometedora contra el principal sospechoso tardó catorce años en salir a la luz, llegó a juicio y aun así no bastó para condenarlo.
En quién se había convertido Bob Crane
En el punto álgido de su fama, Crane era uno de los rostros más reconocibles de la televisión estadounidense. Hogan's Heroes se emitió en la CBS de 1965 a 1971 y se convirtió, contra todo pronóstico, en una de las comedias más vistas de su época pese a estar ambientada en un campo de prisioneros alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Crane interpretaba a Hogan con una soltura pasmosa: impasible, ingenioso, eternamente calmado. La serie fue un éxito. Cuando terminó, Crane no supo qué hacer con su vida.
Los años posteriores a Hogan's Heroes contaron una historia habitual entre los actores cuya fama llega en un momento concentrado y luego se retira. Trabajó de forma constante, apariciones en televisión, teatro de sobremesa, montajes escénicos regionales, pero nada se acercó a su prominencia anterior. Hacia finales de los años setenta, pasaba la mayor parte del año de gira por Scottsdale, Phoenix, San Diego y mercados similares, en comedias y musicales pensados para un público de urbanizaciones de jubilados.
También había desarrollado una vida sexual compulsiva que documentaba con un rigor inusual. Crane fue de los primeros en adoptar el equipo de vídeo en una época en que la tecnología aún era torpe y cara, y lo usaba para grabar sus encuentros con mujeres que conocía durante sus giras. Los investigadores encontraron después cientos de cintas y fotografías guardadas en su apartamento de Scottsdale. La costumbre era un secreto a voces entre quienes lo conocían de cerca.
John Henry Carpenter
El hombre que había introducido a Crane en el mundo del equipo de vídeo era John Henry Carpenter, vendedor de empresas como Sony y Akai que se movía en el circuito de la industria del entretenimiento. Los dos se hicieron cercanos a mediados de los años sesenta, cuando se rodaba Hogan's Heroes. Carpenter viajaba con Crane con frecuencia, le ayudaba a conseguir y manejar el equipo de vídeo, y participaba en muchos de los encuentros que Crane documentaba, o los facilitaba.
Quienes conocían a ambos hombres describían su relación como extrañamente dependiente. Carpenter, según muchos relatos, había organizado buena parte de su vida social en torno al mundo de Crane. La fama de Crane le había dado a Carpenter acceso a mujeres y situaciones a las que no habría podido llegar por sí solo. Hacia 1978, sin embargo, esa dinámica estaba cambiando. Varios testigos contaron a los investigadores que Crane se había ido distanciando de Carpenter en las semanas previas a su muerte, diciendo a sus amigos que la relación había cumplido su ciclo y que quería tomar distancia.
La noche del 28 de junio de 1978, Carpenter llevó a Crane desde el teatro donde este actuaba hasta su apartamento en el complejo Winfield Place de Scottsdale. Los dos hombres pasaron la velada juntos. A primera hora de la madrugada siguiente, Carpenter voló de regreso a Los Ángeles.
Más tarde esa misma mañana, Crane apareció muerto.
La investigación y sus problemas
Los detectives de Scottsdale centraron rápidamente sus sospechas en Carpenter como el candidato más plausible. Había sido una de las últimas personas en ver a Crane con vida. Tenía acceso al apartamento. Contaba con un móvil documentado, o al menos un detonante emocional, si Crane estaba dispuesto a poner fin a la relación. El arma, que se cree que fue un trípode pesado u objeto cilíndrico similar, nunca se encontró.
Pero las pruebas físicas de la escena del crimen en 1978 no bastaron para una acusación. Los investigadores no hallaron huellas dactilares utilizables. Se catalogaron fibras y restos de material, pero no resultaron concluyentes. El caso quedó estancado.
Se reactivó en 1990, cuando un periodista que investigaba un libro sobre Crane impulsó a los detectives de Scottsdale a reexaminar el caso. Los investigadores volvieron a las fotografías tomadas del coche de alquiler de Carpenter en 1978, fotografías que siempre habían estado en el expediente, y advirtieron algo que un examen anterior había pasado por alto. En el panel de la puerta del vehículo, apenas visible, había una pequeña mancha de material orgánico que parecía incluir tejido humano.
En 1992, ese material se envió para un análisis de ADN. La prueba no fue concluyente. La muestra se había degradado, las técnicas de laboratorio disponibles en la época tenían límites, y el resultado no pudo establecer que el material fuera materia cerebral ni que coincidiera con Crane. Lo único que el perito pudo afirmar era que el material era compatible con tejido humano y no podía descartarse su relevancia. No era la claridad que la fiscalía necesitaba.
El juicio de 1994
Los fiscales del condado de Maricopa acusaron a Carpenter de asesinato en primer grado en 1994, dieciséis años después del crimen. El juicio se convirtió en una auténtica contienda entre el peso de las pruebas circunstanciales y el estándar exigido para una condena.
La acusación sostuvo que Carpenter había matado a Crane en un arrebato de ira tras ser rechazado, que el material biológico hallado en la puerta del coche se había transferido desde un arma ensangrentada o desde el cuerpo de Crane, y que el comportamiento de Carpenter en las horas posteriores al asesinato, su vuelo de madrugada, su falta de preocupación aparente por su amigo, apuntaban a su culpabilidad.
La defensa argumentó que la prueba biológica era científicamente no concluyente, que la fiscalía no disponía de arma homicida, ni de testigo presencial, ni de ninguna conexión forense entre Carpenter y la escena del crimen que satisficiera el estándar de prueba, y que el caso se había construido sobre una teoría y no sobre hechos.
El jurado deliberó unas tres horas y media antes de absolver a Carpenter de todos los cargos.
Los años siguientes
Carpenter regresó a su vida en Los Ángeles y quedó protegido por la garantía constitucional contra el doble enjuiciamiento. Murió de un infarto en 1998, a los setenta y seis años.
El caso de Crane se llevó a la pantalla en la película Auto Focus, dirigida por Paul Schrader, con Greg Kinnear como Crane y Willem Dafoe en un personaje compuesto basado en parte en Carpenter. La película exploraba la naturaleza obsesiva de la documentación sexual de Crane y sugería a Carpenter como el asesino, aunque no era un documental. Muchos espectadores conocieron el caso a través de la película antes que a través de los reportajes originales.
La policía de Scottsdale ha declarado periódicamente que el caso sigue activo y que nuevas técnicas forenses podrían, en teoría, producir resultados útiles a partir de las pruebas restantes. Los avances en el análisis de ADN desde 1992 han sido considerables, y en otros casos los investigadores han empleado técnicas modernas para revisar material que décadas atrás resultó no concluyente o imposible de analizar.
Lo que sugieren las pruebas y lo que no demuestran
El caso circunstancial contra Carpenter no es trivial. Estuvo presente la noche anterior. Se marchó de la ciudad a la mañana siguiente, algo que sus defensores atribuyeron a un viaje de negocios programado y que la fiscalía siempre encontró sospechoso. El material biológico hallado en la puerta del coche sigue sin explicación. Y el deterioro documentado de su relación con Crane aporta un móvil emocionalmente coherente, aunque lejos de estar probado.
Pero la coherencia circunstancial y la prueba más allá de toda duda razonable no son lo mismo, y un jurado de doce personas que escuchó todas las pruebas disponibles coincidió en que la fiscalía no había cubierto esa distancia.
Existen otras posibilidades que han recibido menos atención pero que no son descabelladas. La actividad sexual documentada de Crane significaba que trataba con un gran número de personas en entornos privados e íntimos, algunas de las cuales pudieron albergar rencores o inestabilidades sin ninguna relación con Carpenter. Los investigadores se centraron en Carpenter desde el principio, y ese enfoque condicionó toda la investigación. Algunos de los detectives que trabajaron en el caso expresaron confianza en la culpabilidad de Carpenter; otros se mostraron menos seguros.
El arma homicida nunca apareció. Si se trataba de un trípode o soporte de cámara, pudo haber sido sacada del apartamento y desechada en cualquier punto de una gran ciudad. La ausencia de un arma y la falta de cualquier vínculo forense que sitúe de manera concluyente a Carpenter en la escena durante el crimen siguen siendo las debilidades estructurales del caso.
Lo que sabemos y lo que no
Bob Crane fue asesinado por alguien en quien confiaba lo suficiente como para dejarlo entrar en su apartamento, o que ya se encontraba dentro. El golpe llegó por detrás mientras dormía. El asesino tenía la fuerza suficiente para asestar dos golpes certeros y la sangre fría para anudarle un cable al cuello antes de marcharse. La escena del crimen no arrojó huellas dactilares. El asesino salió de un edificio de apartamentos residencial en Scottsdale en las primeras horas de la madrugada y nunca fue identificado.
El principal sospechoso fue absuelto. El principal sospechoso está muerto. El caso sigue abierto.
Más de cuatro décadas después, el asesinato de Bob Crane permanece en esa incómoda categoría de casos en los que la mayoría de los investigadores tiene una teoría, en los que esa teoría descansa sobre bases circunstanciales sólidas, y en los que la distancia entre la teoría y la prueba legal sigue siendo exactamente la misma que en 1978: una brecha lo bastante ancha como para que un jurado pasara por ella.
Para otros asesinatos de famosos que terminaron en absolución y dudas persistentes, consulta el asesinato de William Desmond Taylor, 1922 y el asesinato de Barbara Colby, 1975.
Respuestas rápidas
Preguntas frecuentes sobre este tema
¿Quién era Bob Crane?
Bob Crane fue un actor y disc-jockey estadounidense conocido sobre todo por interpretar al coronel Robert Hogan en la comedia de la CBS Hogan's Heroes, emitida entre 1965 y 1971. Tras el final de la serie su carrera decayó, y pasó buena parte de los años setenta de gira por producciones de teatro comunitario por todo Estados Unidos.
¿Cómo murió asesinado Bob Crane?
Crane fue hallado la mañana del 29 de junio de 1978 en su apartamento de Scottsdale. Había recibido dos golpes en la cabeza con un objeto contundente pesado, probablemente cilíndrico, mientras dormía. Después le anudaron al cuello el cable de alimentación de una cámara. La causa de la muerte fue un traumatismo craneal por objeto contundente.
¿Quién fue el principal sospechoso del asesinato de Bob Crane?
John Henry Carpenter, vendedor de equipos de vídeo y compañero habitual de Crane, fue el principal sospechoso. Carpenter viajaba con Crane con frecuencia y le ayudaba a grabar en vídeo encuentros sexuales. Fue juzgado por asesinato en 1994 pero absuelto por falta de pruebas suficientes. Murió de un infarto en 1998.
¿Se resolvió alguna vez el asesinato de Bob Crane?
No. El asesinato sigue figurando oficialmente como caso abierto y activo para la Policía de Scottsdale. Las pruebas de ADN de 1992 no fueron concluyentes, el principal sospechoso fue absuelto y más tarde murió, y no se ha producido ninguna nueva acusación. Nadie ha sido condenado jamás por la muerte de Bob Crane.
¿Quieres interrogar a los sospechosos?
Habla con personajes históricos y descubre la verdad detrás de los grandes misterios de la historia.
Empezar la investigaciónNo te pierdas ningún misterio
Recibe nuevas investigaciones en tu correo
Análisis semanales en profundidad sobre casos sin resolver, Hollywood vs. la historia y civilizaciones antiguas. Sin spam. Cancela cuando quieras.


