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Spring-Heeled Jack: el fantasma victoriano que aterrorizó Londres durante 70 años
27 abr 2026Casos sin resolver8 min de lectura

Spring-Heeled Jack: el fantasma victoriano que aterrorizó Londres durante 70 años

Entre 1837 y 1904, cientos de británicos denunciaron ataques perpetrados por una figura humanoide saltadora que escupía fuego. El caso nunca ha sido explicado de forma satisfactoria.

Durante setenta años, Gran Bretaña registró ataques de una criatura llamada Spring-Heeled Jack. Desde los primeros incidentes ampliamente documentados en 1837 en el suroeste de Londres hasta avistamientos aislados tan tardíos como los de Liverpool en 1904, cientos de testigos describieron una figura alta y delgada con una capacidad de salto extraordinaria, a veces con un ajustado traje negro, a veces escupiendo llamas azules o blancas, y habitualmente armada con garras metálicas. Se acercaba a mujeres en calles oscuras, les arañaba la cara y desaparecía con saltos que los testigos describían como de tres metros o más.

Nunca fue capturado. Nunca fue identificado. El caso se sitúa en la precisa intersección entre el pánico moral victoriano, el folclore urbano y, posiblemente, la actividad criminal real de uno o varios bromistas de la élite que se aprovecharon del anonimato de la época para aterrorizar a la población.

El primer ataque documentado

El primer ataque ampliamente citado se produjo en octubre de 1837 en el barrio de Barnes, en el suroeste de Londres. Una lechera llamada Mary Stevens volvía a casa por Cut-Throat Lane (hoy conocida como Burdett Road) cuando una figura alta saltó desde un seto, la agarró con fuerza y comenzó a arañarle la ropa y la cara. Sus gritos pidiendo auxilio llegaron a oídos de quienes se encontraban cerca, y el agresor huyó con una serie de grandes saltos.

A la mañana siguiente, en los barrios cercanos, circularon informes sobre una extraña figura saltarina que hacía encabritarse a los caballos y virar bruscamente a los carruajes. Se dijo que un cochero resultó inconsciente en uno de esos incidentes.

A lo largo del otoño de 1837 y el invierno de 1838, testimonios similares se multiplicaron por los barrios del sur de Londres. En enero de 1838, la figura ya tenía nombre. El Times de Londres recibió cartas que lo describían como «Spring-Heeled Jack» o «Steel-Sprung Jack», nombres que sugerían bien un mecanismo de resorte, bien una agilidad sobrenatural.

La intervención del Lord Mayor

En enero de 1838, el Lord Mayor de Londres, sir John Cowan, abordó formalmente el asunto. Había recibido numerosas cartas de toda la ciudad describiendo ataques perpetrados por una aterradora figura saltadora. Anunció que estaba investigando y que coordinaría su actuación con las fuerzas policiales de distintas jurisdicciones.

Este reconocimiento oficial transformó un rumor local en un asunto de alcance nacional. La prensa londinense —incluidos The Times, el Morning Post y varios semanarios dominicales— publicó una extensa cobertura a lo largo de febrero de 1838. La figura fue descrita en términos cada vez más elaborados: alta y delgada, vestida con ropa ajustada blanca o negra, en ocasiones con casco, en ocasiones con orejas puntiagudas, escupiendo llamas azules o blancas, con garras metálicas y capaz de saltar distancias asombrosas.

Algunos relatos le atribuían un origen sobrenatural. Otros apuntaban a un aristócrata vicioso y bromista. Un tercer grupo proponía una banda organizada que utilizaba dispositivos mecánicos de salto, posiblemente con ayuda de disfraces y artefactos incendiarios.

Los ataques a Alsop y Scales

Los dos incidentes mejor documentados tuvieron lugar ambos en febrero de 1838 y produjeron declaraciones detalladas de testigos que fueron posteriormente investigadas por la policía.

El 19 de febrero de 1838, Jane Alsop, de dieciocho años, estaba en su casa de Bearbinder Lane, en Bow, cuando un hombre en la cancela principal gritó: «Soy policía, por el amor de Dios tráigame una luz, que hemos atrapado a Spring-Heeled Jack aquí en el callejón». Alsop llevó una vela hasta la cancela. El hombre se despojó de inmediato de una larga capa negra, dejando al descubierto lo que ella describió como un traje ajustado de hule blanco, un enorme casco y garras metálicas. Le escupió llamas azules y blancas a la cara y la atacó con las garras, desgarrándole el vestido y arrancándole pelo. Su hermana Mary, alertada por sus gritos, logró ahuyentar al agresor, que se marchó de un salto por encima de la valla del jardín.

El caso Alsop fue investigado por la policía de Lambeth y fue ampliamente recogido en la prensa. Varios testigos, incluido el médico de cabecera que trató las heridas de Jane, prestaron declaraciones coherentes.

Menos de una semana después, el 28 de febrero de 1838, dos jóvenes llamadas Lucy y Margaret Scales fueron atacadas en Green Dragon Alley, en Limehouse, por una figura alta que les escupió llamas azules y desapareció en la noche. Lucy perdió el conocimiento. Margaret fue derribada. El agresor huyó con una serie de grandes saltos. El caso Scales fue denunciado por separado y contó con testimonios corroboradores de vecinos del barrio.

Estos dos casos son los incidentes mejor documentados del expediente Spring-Heeled Jack. Son también los más próximos en tiempo y espacio, y las descripciones coinciden en numerosos detalles específicos.

La teoría del aristócrata bromista

La identificación propuesta con más frecuencia para Spring-Heeled Jack fue Henry de la Poer Beresford, tercer Marqués de Waterford. Waterford era un famoso noble angloirlandés conocido por sus escandalosas travesuras públicas. Tenía un historial documentado de jugarretas aristocráticas aburridas que incluía, en 1837, la destrucción de peajes y la pintura de rojo de un hotel en Melton Mowbray (de donde viene la expresión inglesa «pintar la ciudad de rojo»). Fue multado en repetidas ocasiones por diversas infracciones relacionadas con peleas, vandalismo y suplantación de identidad.

Waterford tenía una complexión delgada y atlética, era conocido por su crueldad hacia las mujeres en al menos una ocasión documentada, y mostraba un claro patrón de utilizar disfraces y escapadas rápidas en sus travesuras. Varios comentaristas victorianos, entre ellos el periodista Peter Haining en su libro de 1977 sobre el caso, sostuvieron que Waterford era el candidato más probable para los ataques originales de 1837 y 1838.

El problema con la teoría de Waterford es que los informes sobre Spring-Heeled Jack continuaron mucho después de su muerte, en marzo de 1859, cuando falleció en un accidente de caza a los 47 años. O bien la teoría de Waterford solo explicaría la primera oleada de ataques, siendo los incidentes posteriores obra de imitadores u otros bromistas, o bien Waterford nunca estuvo realmente implicado.

La teoría de los resortes mecánicos

Una segunda teoría sostiene que Spring-Heeled Jack usaba algún tipo de dispositivo de salto mecánico, posiblemente botas de cuero con resortes ocultos. Esta teoría se planteó ya en 1838 y ha sido retomada periódicamente.

El problema es mecánico. Incluso la ingeniería moderna solo puede ofrecer una mejora modesta en la capacidad de salto mediante mecanismos. Las botas de cuero con resortes funcionales no permiten dar saltos verticales de cuatro o cinco metros, como describían a veces los testigos. La interpretación más generosa es que los saltos fueron exagerados por testigos aterrorizados —especialmente de noche— y que el agresor en realidad daba saltos modestos.

La cuestión de las llamas

Múltiples testigos describieron a Spring-Heeled Jack escupiendo llamas de colores —azules o blancas— directamente a sus caras. Este es el rasgo más extraño de las descripciones y el más difícil de conciliar con las teorías del bromista.

Una explicación posible es que el agresor llevara encima un pequeño artificio pirotécnico: quizá un frasco oculto de fósforo disuelto en alcohol u otro compuesto similar, capaz de producir destellos breves. Tales dispositivos estaban disponibles en la primera época victoriana a través de proveedores de química y magos de teatro. El color azul, en particular, es coherente con ciertos compuestos pirotécnicos de base cúprica.

El elemento de las llamas ha sido una de las razones más poderosas para que los investigadores consideren que el caso implica actividad criminal humana real, y no una mera distorsión folclórica. Testigos de épocas y lugares distintos describen de forma sistemática la misma capacidad inusual, lo que sugiere o bien un único perpetrador con un aparato específico, o bien un patrón deliberadamente imitado.

Los avistamientos posteriores

Los testimonios sobre Spring-Heeled Jack continuaron de forma esporádica por toda la Gran Bretaña durante décadas. En 1843 se denunciaron ataques en Northamptonshire y Hampshire. En la década de 1850 y 1860, hubo avistamientos en el este de Londres, Sheffield y las Midlands. En 1872, varios soldados del cuartel de Aldershot denunciaron ataques de una figura saltadora. En 1877 se informó de incidentes similares en el campamento norte de Aldershot y en Caistor, en Lincolnshire.

Los últimos incidentes de amplia cobertura tuvieron lugar en Liverpool en 1904, donde múltiples testigos describieron a una figura alta saltando por los tejados de William Henry Street antes de desaparecer sin dejar rastro. Los periódicos locales recogieron la historia, pero la figura nunca fue atrapada.

La dispersión geográfica y la duración de setenta años de los informes hacen implausible la teoría de un único perpetrador. La explicación más probable es que los ataques originales de 1837 y 1838 implicaran a un bromista real (o un pequeño grupo), que esos ataques generaron una plantilla cultural, y que los testimonios posteriores combinaran imitadores, actividad criminal genuina de otros individuos y exageración folclórica.

Lo que el caso revela en realidad

Spring-Heeled Jack se sitúa en la intersección entre el pánico moral victoriano y un posible comportamiento criminal real de la élite. Los ataques ocurrieron en un período de intensa urbanización, de ansiedad acerca de las clases trabajadoras y de creciente difusión de la prensa. La terrorífica fisicalidad de la figura, su capacidad para saltar muros y desvanecerse, apelaba a los miedos más profundos de la sociedad victoriana: el anonimato urbano y los límites de la autoridad policial.

El caso también puso de manifiesto las limitaciones prácticas de los cuerpos policiales de principios del siglo XIX. Los delitos que cruzaban los límites de las parroquias eran difíciles de investigar. Los testimonios se conservaban deficientemente. Los bromistas con dinero y contactos, como Waterford y su círculo, podían eludir fácilmente las consecuencias.

Con el tiempo, el caso se ha convertido en uno de los primeros «críptidos urbanos» de Gran Bretaña. Spring-Heeled Jack aparece en los penny dreadfuls de la década de 1860, en la revista Strand de la de 1890, y en la ficción moderna —incluidos cómics y series de televisión—. Se ha convertido en una figura cultural con vida propia, independiente de cualquier individuo que pudiera haber cometido los ataques originales.

Lo que Spring-Heeled Jack era en realidad sigue siendo incierto. Probablemente era alguna combinación de bromista aristócrata, serie de imitadores, uno o dos dispositivos mecánicos y las inevitables distorsiones de décadas de testimonios de testigos aterrorizados. Probablemente no era, en sentido literal, una única figura demoníaca e inmortal saltando por la Inglaterra victoriana durante setenta años.

Pero eso es, en muchos sentidos, en lo que se convirtió. Y en ausencia de una identificación concluyente, lo que se convirtió es lo que pervive.

Respuestas rápidas

Preguntas frecuentes sobre este tema

¿Qué era Spring-Heeled Jack?

Spring-Heeled Jack era una criatura, o posiblemente varios individuos, que fue denunciado en cientos de ataques por toda Inglaterra entre 1837 y 1904. Los testigos describían de forma recurrente una figura alta y delgada capaz de saltos extraordinarios, en ocasiones con un traje muy ajustado, en ocasiones escupiendo llamas azules o blancas, y frecuentemente armada con garras metálicas. El fenómeno nunca fue identificado ni capturado de manera definitiva.

¿Cuándo comenzaron los avistamientos de Spring-Heeled Jack?

Los primeros ataques ampliamente documentados se remontan a octubre de 1837 en el suroeste de Londres, cuando una lechera fue agredida cerca del camino conocido como Cut-Throat Lane, en Barnes. Los testimonios se multiplicaron rápidamente. En febrero de 1838, el Lord Mayor de Londres anunció que había recibido numerosas cartas describiendo ataques similares, y la figura se convirtió en noticia nacional gracias a la cobertura periodística de principios de ese año.

¿Se capturó alguna vez a Spring-Heeled Jack?

Nadie fue nunca condenado por ser Spring-Heeled Jack. Se propusieron varios candidatos, entre ellos el Marqués de Waterford (Henry Beresford), un aristócrata conocido por sus escandalosas travesuras públicas. Es posible que algunos ataques fueran obra de imitadores. El caso sigue oficialmente sin resolver.

¿Cuáles fueron los incidentes más creíbles de Spring-Heeled Jack?

Los ataques de febrero de 1838 contra Jane Alsop en Bearbinder Lane y contra Lucy Scales en Limehouse son los incidentes mejor documentados. Ambos contaron con declaraciones detalladas de testigos, denuncias policiales inmediatas y descripciones coherentes de una figura alta y delgada que escupía llamas y usaba garras metálicas. El caso Alsop, en particular, fue investigado por la policía de Lambeth y generó un testimonio extenso.

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